Por: Ing. Jorge de los Reyes

Cuando se habla de Código de Red, muchas conversaciones se enfocan en una sola pregunta:

“¿El medidor es Clase A?”

La respuesta importa, aunque el webinar del Ing. Jorge de los Reyes ofrece un matiz muy valioso: la clase del equipo depende del objetivo. No es lo mismo evaluar la situación actual para diseñar soluciones, que documentar cumplimiento ante la autoridad.

Dos momentos clave: diagnóstico y evidencia

En la vida real de un centro de carga existen al menos dos etapas:

  1. Evaluación para definir qué comprar
    • El objetivo es entender el estado actual:
      • kW
      • kVAR
      • Corrientes armónicas
      • Corrientes de secuencia negativa
    • Para esta etapa, un equipo Clase S o equivalente entrega información suficiente para dimensionar filtros, bancos y soluciones de calidad de potencia.
  2. Seguimiento y demostración de cumplimiento
    • Aquí intervienen auditorías, verificaciones e incluso posibles litigios.
    • En esta fase se requiere instrumentación Clase A, con precisión, robustez y trazabilidad acordes con el uso normativo.

¿Cómo impacta la precisión en las decisiones?

El webinar presenta un ejemplo muy claro:

  • Un instrumento de alta precisión indica que se requieren 480 kVAR.
  • Un instrumento con errores del orden de 3–4% indica 565 kVAR.

Al momento de seleccionar el equipo:

  • Los fabricantes ofrecen capacidades comerciales estándar (por ejemplo, 600, 700 o 1,000 kVAR).
  • El ingeniero suele recomendar una capacidad mayor a la mínima calculada, para contar con margen ante degradación, expansiones o fallas parciales.

En consecuencia, la diferencia práctica entre 480 y 565 kVAR se diluye al elegir un tamaño comercial superior y robusto. Para efectos de diagnóstico y dimensionamiento, un instrumento Clase S bien aplicado cumple su propósito.

¿Cuándo entra en juego el Clase A?

El Clase A se vuelve protagonista cuando se requiere:

  • Demostrar cumplimiento ante la autoridad.
  • Documentar parámetros de calidad de potencia dentro de límites normativos.
  • Respaldar procesos de facturación, auditoría o controversias técnicas.

En estas situaciones, la comparabilidad entre equipos, la exactitud y la capacidad de operar bajo condiciones severas convierten al Clase A en una herramienta estratégica.

El verdadero riesgo: centrarse solo en el modelo del medidor

Un punto muy potente del webinar es este:
Varios centros de carga se concentran en revisar la ficha técnica del medidor y olvidan preguntar:

  • ¿En qué puntos se realizará la medición?
  • ¿Se tomarán registros con y sin bancos de capacitores?
  • ¿Se entregarán kVAR, corrientes armónicas y corrientes de secuencia negativa, además de factor de potencia?
  • ¿El estudio incluirá recomendaciones concretas de equipos y capacidades para lograr el cumplimiento?

La clase del medidor es importante; el criterio de aplicación y la calidad del análisis resultan decisivos.

Expo Energía Nacional: donde la medición se convierte en estrategia

En Expo Energía Nacional convergen:

  • Fabricantes de analizadores de calidad de potencia.
  • Integradores que diseñan sistemas de monitoreo permanente.
  • Especialistas en Código de Red que explican cómo usar mediciones para construir un plan de inversión rentable.

Este ecosistema ayuda a que jefes de mantenimiento, ingenieros eléctricos y responsables de proyectos tomen decisiones informadas sobre:

  • Cuántos equipos adquirir.
  • En qué puntos instalarlos.
  • Cómo aprovechar los datos para elevar la confiabilidad de la planta.
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