Por: Dr. Apolonio Juárez Núñez
El consumo mundial de energía es uno de los principales indicadores de desarrollo humano, pero también una de las mayores fuentes de impacto ambiental. Los datos más recientes de 2024 muestran un panorama que nos invita a reflexionar:
En 2024, los combustibles fósiles aportaron el 87% de la energía total consumida en el planeta, lo que representa 592.22 EJ (exajoules) de energía. Las fuentes de energía renovables —biomasa, eólica, solar y geotermia— contribuyeron con apenas el 5%, a pesar de las millonarias inversiones globales para impulsarlas.
Todo apunta a que el consumo de combustibles fósiles seguirá creciendo en los próximos años, lo que significa que los efectos sobre el medio ambiente continuarán intensificándose.
¿QUÉ ES LA ENERGÍA Y CÓMO INTERACTUAMOS CON ELLA?
La energía puede entenderse como la capacidad de transformar el ambiente.
Antes de 1769, año en que James Watt perfeccionó la máquina de vapor, dependíamos casi exclusivamente del trabajo humano y animal para transformar el entorno. La invención de la máquina de vapor marcó el inicio de la era de las máquinas, que nos ha permitido alcanzar niveles de producción y consumo nunca antes vistos.
Hoy, casi cada actividad que realizamos involucra energía: desde cocinar, transportarnos, cargar nuestro teléfono, hasta enviar este mismo artículo a la web.

PRODUCCIÓN Y CONSUMO MUNDIAL DE ENERGÍA
Un Joule es la energía necesaria para elevar una masa de 100 gramos a un metro de altura en la Tierra. Si esa energía se libera en un segundo, estamos hablando de un Watt de potencia.
Aunque la contribución de la energía solar y eólica ha crecido en la última década, el aumento sigue siendo marginal en comparación con el consumo de combustibles fósiles, que continúa en expansión.
LA ERA DE LA ELECTRICIDAD
En los últimos diez años, el uso de energía eléctrica ha crecido al doble de la velocidad de la demanda energética total.
- 🔥 1 litro de gasolina produce aproximadamente 36 millones de Joules de energía térmica.
- 🏠 En una vivienda típica, el consumo bimestral puede alcanzar cientos de kWh, mostrando nuestra dependencia de esta forma de energía.
El carbón sigue siendo la principal fuente para generación eléctrica, fabricación de acero y producción de cemento. A pesar de su impacto ambiental, su uso alcanzó un pico en 2024 y seguirá en aumento, manteniendo un rol protagónico en la economía global.
Pero este protagonismo tiene un costo: el carbón es también la principal fuente de emisiones de CO₂ de origen humano.
USAR INTERNET ES USAR CARBÓN
Muchas personas no lo saben, pero cada búsqueda en internet, cada streaming y cada interacción con inteligencia artificial consume energía. De hecho, las emisiones de CO₂ de la actividad digital equivalen al 66% de los vehículos que circulan en el mundo.
La inteligencia artificial, aunque promete ayudar a optimizar procesos y reducir emisiones en el futuro, tiene una huella de carbono significativa hoy en día. Sus beneficios ambientales son todavía hipotéticos, mientras que el consumo energético es muy real y creciente.

La Realidad: No Existen Energías 100% Limpias
Aunque solemos llamar “energías limpias” a las renovables, en realidad toda forma de energía, consumida en exceso, genera impactos ambientales.
Un solo automóvil podría no ser un problema, pero cuando millones circulan en un país, el impacto de su producción y consumo de combustible se vuelve crítico. Lo mismo ocurre con las plantas solares o eólicas: requieren grandes extensiones de terreno, materiales y energía para fabricarlas.

Recapitulando la Situación Energética
- Petróleo y derivados: Energía concentrada, fácil de transportar y almacenar. Siguen siendo los reyes de la movilidad.
- Carbón y gas natural: Abundantes y relativamente baratos, pero con alto impacto ambiental.
- Energías renovables: Gratis en origen (sol, viento), pero requieren infraestructura costosa y materiales complejos para su aprovechamiento.
El precio de la energía no depende de su abundancia, sino de los procesos, tecnologías y ganancias asociadas a su extracción y uso.
El Llamado a la Acción: Cambio de Actitud
Más allá de buscar nuevas fuentes de energía, necesitamos cambiar nuestra relación con el consumo energético:
- Ser más eficientes en la industria y en el hogar.
- Apostar por tecnologías de almacenamiento y eficiencia energética.
- Desarrollar hábitos de consumo consciente, desde apagar dispositivos innecesarios hasta optimizar procesos industriales.
Conclusión
El futuro de la energía no depende solo de innovaciones tecnológicas, sino de nuestras decisiones como sociedad. Para construir un mañana más sostenible, es urgente repensar la forma en que producimos, distribuimos y consumimos energía.



